
El movimiento siempre ha formado parte de la vida de Tatjana Scheda. Lo que comenzó con el baile de salón cuando apenas era una niña la ha llevado a lo más alto del panorama mundial del pole dance, culminando en un momento que simboliza años de dedicación, paciencia y determinación.
En el Campeonato Mundial de Pole Dance celebrado en Argentina, Tatjana se proclamó campeona del mundo en su categoría. Para ella, esta victoria significa mucho más que una medalla. Ha sido el resultado de un largo camino marcado por su pasión por el movimiento.
«Me sentí muy orgullosa de representar a mi patria adoptiva, Alemania», afirma Tatjana. Al haber emigrado de Kazajistán a Alemania a los doce años, ese momento tuvo un significado emocional especial. Subir al podio mientras sonaba el himno nacional fue algo que ella describe como profundamente conmovedor: un momento que hizo que los años de esfuerzo valieran la pena.
La relación de Tatjana con el deporte comenzó muy pronto. Con tan solo seis años empezó a practicar bailes de salón en Kazajistán, entrenando en un entorno muy disciplinado donde la dedicación y la estructura eran fundamentales en la práctica diaria.
«El entrenamiento era estricto y la disciplina era la norma más importante», explica. Echando la vista atrás, reconoce lo valiosa que resultó esa base más adelante en su vida. Los hábitos que desarrolló de niña, como el compromiso, la paciencia y la constancia, definieron su mentalidad como deportista.
Curiosamente, el pole dance entró en su vida mucho más tarde. Descubrió este deporte a los 27 años, cuando aún era relativamente nuevo en Europa. Con curiosidad y motivación, empezó a practicar en casa, aprendiendo técnicas que veía en vídeos online y desarrollando gradualmente sus habilidades.
Lo que nació como una simple curiosidad pronto se convirtió en una pasión perdurable.
Quince años después, el pole dance sigue motivando a Tatjana de nuevas formas. Una de las razones, dice, es la notable diversidad que existe en este deporte.
El pole dance combina fuerza atlética, flexibilidad y arte. Algunas rutinas hacen hincapié en la potencia y la dificultad técnica, mientras otras destacan la elegancia, la creatividad y la expresión. Esta constante variación hace que el entrenamiento se mantenga estimulante y garantiza que siempre haya algo nuevo que aprender.
«Hay infinidad de elementos por explorar», dice Tatjana. «A veces el enfoque está en la fuerza; otras, en la flexibilidad, o simplemente en crear un movimiento armonioso en torno a la barra».
Para ella, los momentos más satisfactorios suelen llegar a base de perseverancia: cuando un elemento difícil finalmente sale bien tras muchos intentos.
Aunque Tatjana compite al más alto nivel, también compagina sus ambiciones deportivas con la vida familiar como madre de dos hijos.
Por eso, planifica cuidadosamente su plan de entrenamiento. En una semana normal realiza entre dos y tres sesiones de entrenamiento de barra, que pasan a ser tres cuando se prepara para las competiciones. Para compensar las exigencias del tren superior que implica el pole dance, también sale a correr dos veces por semana, lo que le ayuda a aumentar su resistencia y a fortalecer las piernas.
Correr también tiene otro propósito: pasar tiempo al aire libre. Mantener una vida activa al aire libre es algo que valora enormemente, tanto por el bienestar físico como para mantener un sistema inmune fuerte. De vez en cuando también participa en carreras, para darle un toque de competición a su rutina de running.

Los años de entrenamiento y competición han definido la actitud mental de Tatjana hacia el deporte, quien cree que la disciplina no se basa solo en la motivación, sino en dar la cara incluso cuando la motivación es baja. El progreso suele llegar lentamente y los contratiempos son inevitables, pero también son una parte importante de la mejoría.
A través del pole dance, ha desarrollado resiliencia y confianza en sus propias habilidades. Cada nuevo reto superado se convierte en un recordatorio de que la perseverancia puede conducir al crecimiento.
«Ver cómo puedes conseguir algo que antes creías imposible te da confianza en tu propia fuerza», afirma.
Para Tatjana, cuidar el cuerpo es esencial para mantener un estilo de vida activo, sobre todo a la hora de compaginar el entrenamiento, las competiciones y las responsabilidades familiares. Se centra en una dieta equilibrada, una hidratación adecuada y un buen descanso para favorecer la recuperación. Los suplementos de alta calidad también desempeñan un papel importante en el mantenimiento de su rendimiento y bienestar.
Su primer contacto con Eqology tuvo lugar durante la preparación para una competición, cuando recibió como obsequio el aceite Eqology Pure Arctic Oil Gold. Tras utilizarlo con regularidad, notó una notable mejoría en la recuperación y menos dolor muscular tras las sesiones de entrenamiento. Animada por los resultados, probó otros productos como Vitamin K2+D3, Nordic Energy Booster y Marine Collagen Premium+.
Pero lo que más le llamó la atención fue la filosofía general de Eqology: un enfoque centrado en la sostenibilidad, la calidad y el apoyo a las personas para que lleven una vida más saludable y consciente. El hecho de que los productos cumplan los requisitos de la Cologne List, que verifica la pureza y la seguridad de los productos para los deportistas, reforzó aún más su confianza.
Esta visión compartida la llevó finalmente a convertirse en embajadora de la marca Eqology.
Tatjana cree que el movimiento debería estar siempre ligado al disfrute, no a la obligación. Su consejo para cualquier persona que quiera mantenerse activa y segura de sí misma es sencillo: encuentra una actividad que te haga feliz. Cuando el ejercicio tiene sentido, mantener la constancia resulta mucho más fácil. También es importante escuchar al propio cuerpo, darle tiempo para recuperarse y apoyarlo con una nutrición adecuada. Mantener una vida sana no requiere perfección; requiere paciencia, perseverancia y la voluntad de seguir avanzando, aun cuando el progreso parezca lento.
«Cada uno tiene su propio camino», afirma Tatjana. «Enorgullécete de tu progreso y no te compares con los demás».
Para ella, el deporte es, en última instancia, mucho más que rendimiento. Es algo que genera satisfacción, confianza y felicidad, y demuestra que, con dedicación y fe en uno mismo, siempre es posible alcanzar logros extraordinarios.


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